LUZ Y CAÍDA DE LA GRAN CIUDAD
La imagen de la Bestia, la otra Bestia,es llamada también en este “Apocalipsis” la “Ramera”, la “célebre Ramera”, la “Gran Babilonia”, “la Gran Ciudad”.
Pero para que no haya dudas acerca de su identidad, aquí están desvelados completamente todos esos signos entre los que aparecía como un tanto escondida. Ya no hay nada escondido respecto a ella, ya no hay dudas sobre su verdadera identidad.
Dios nuestro Señor, nos descubre aquí el daño que la otra Bestia ha hecho y está haciendo en sus hijos en las comunidades eclesiales, en su Iglesia, recordándonos que en el Jardín de Edén el demonio utilizó el mismo engaño haciendo ver que era bueno lo que no era de Dios. Así ha continuado su misma obra infiltrándose en las iglesias solapadamente para desorientarnos, haciéndonos ver que es de Dios lo que Dios no nos ha dado ni nos ha dicho.
El hombre cuando ha actuado en la Iglesia desde su propio conocimiento tan susceptible al error, le ha fallado a Dios. Ése es el mal que aquí denuncia el Señor que hay que erradicar de la Iglesia para que se dejen guiar las comunidades eclesiales, las iglesias, por el Espíritu Santo, y así despojarse de todas las verdades construidas supuestamente por el hombre, pero que ha sido engaño de Satanás que lucha en contra del Reino de Dios para establecer su reino…
Con el mismo Amor, claridad y firmeza con que corrige el Señor en las cartas a las siete iglesias; igual que advierte, reprende, aconseja, anima, y avisa a la iglesia de Laodicea, así hace aquí avisando a sus hijos sobre la “Ramera” porque a cada uno de los que están en ella no le estará negado si “lava sus vestidos y recobra la vista, recibir la recompensa y sentarse con Cristo en su trono, como Él también venció”…
Aunque sea muy fuerte o dolorosa para muchos, esta verdad que se nos revela, el Señor quiere que ninguna de sus ovejas que se acercan a las comunidades eclesiales buscándolo a Él,sea alejada del Camino...
Cristo vino a salvar lo que estaba perdido;vino a salvar, no a condenar, y en este caso también quiere atraer a todos hacia la Verdad. Hemos de mirar que todo lo oculto que se denuncia, se manifiesta a la Luz, y es Luz. La Luz, Cristo, ha venido al mundo para que el mundo no ande en tinieblas…
Nos desvela los signos que nos advierten sobre su trayectoria en la historia, sobre su “caída”, sobre su “resurgir” y sobre la Luz poderosa que se hará finalmente en ella y sobre toda la tierra, que la hará desaparecer definitivamente. Se habrá hecho para siempre la Luz en ella.
Nos desvela las “Profecías Numéricas” que la identifican en sus estructuras y anuncian la lucha de los que querrán oponerse a los planes de Dios sobre ella, tratando de sostenerla, además de revelarnos el número de la bestia. Nos muestra desvelados todos los signos, ninguno queda oculto, como los que descubren el contraste entre su apariencia externa y su verdadera esencia.
Que nadie se escandalice a primera vista al leer los primeros signos, o leerlos superficialmente…
Que la Verdad se haga y como dije al final de la Presentación, que esta Luz con la que toda la tierra quedará iluminada,cumpla su cometido por el Amor de Dios manifestado en Cristo Jesús y el poder del Espíritu Santo, para la gloria de Dios Padre.
Advertencia
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