Llamada Especial a las
Iglesias
¡El Apocalipsis proclama la
unidad en la única Iglesia de Cristo!
LAS IGLESIAS
HAN DE DESPERTAR Y VER LO QUE EL SEÑOR QUIERE DECIRLES HOY
MUY ESPECIALMENTE A ELLAS, EN ESTAS REVELACIONES QUE NOS
LLEGAN DESPUES DE CASI DOS MILENIOS DE ESCRITO EL
APOCALIPSIS
Nuestra misión es sembrar.
Aquí hay una siembra que a Dios nuestro Señor le corresponde
regar con su lluvia y hacer crecer para bien de muchos.

Antes se detallan las diez
características que identifican a la “Ramera” (que no es
la Iglesia) y luego, cada uno de los versículos
confirman y amplían esta verdad que Dios nuestro Señor
dejó velada a través de las visiones que inspiró al
apóstol Juan. Hoy Él ha querido que todo esto salga a
la Luz para bien de muchos, y la Verdad de Cristo brille
en todo su esplendor. Esta es la finalidad de esta
revelación del Apocalipsis, que trae salvación para
muchos que así lo entiendan.
Esto que incluyo aquí es una mínima
parte de cuantos signos identifican la realidad de la
“Ramera”. Todos ellos se confirman unos con otros y
avalan también éstos que aquí se pueden leer. TODOS Y
CADA UNO DE LOS SIGOS ESTÁN AQUÍ DESVELADOS. No
olvidemos que el Apocalipsis es una unidad completa en
la que nada hemos de añadir o quitar.
Que sea para la gloria de Dios, y
despierte interés santo por conocer toda la Verdad
revelada en este libro.
Trayectoria del Caminar de la Ramera
La Bestia que has visto, era y ya no es;
y va a subir del abismo pero camina hacia su
destrucción. Los habitantes de la tierra, cuyo nombre no
fue inscrito desde la creación del mundo en el libro de
la Vida, se maravillarán al ver que la Bestia era y ya
no es pero que reaparecerá (Ap.17, 8).
Para entender esto mejor, vayamos a esta
frase del principio de este Apocalipsis que hace
referencia a Cristo: "Aquél que Es, que Era y que va a
venir".
Dios Es, y cada uno que vive en Él, es.
Como Dios es fiel a sí mismo, inmutable y eterno, Él
Es y Era, y siempre Es. Pero nosotros no. Cada uno
de nosotros es, si vive en Dios. Y cuando no
vivía en Dios “no era”. Así ha pasado con lo que
aquí se llama la otra Bestia, la
“Ramera”:
1) Antes era. Antes en su origen
vivía en Dios. Había nacido de la Verdad, de la Vida en
Dios. Sus raíces fueron el Evangelio, los apóstoles, la
primitiva iglesia cristiana. Entonces,
era.
2) Y ya no es, porque luego a
través de los tiempos fue mezclando la Verdad con “sus
verdades”. Eso la convirtió en “Ramera”. Por eso
no es.
3) Y va a surgir del abismo,
porque aquella que se convirtió en Bestia a
través de sus propios proyectos en el caminar de los
tiempos, hoy ha visto la Luz. En los últimos años ha
recibido una fuerte iluminación del Espíritu Santo que
la impulsa a surgir del abismo. Ha iniciado una
apertura.
Así es que dejará su confusión y vivirá
en la Luz, en la Verdad. Y al hacerse en ella
completamente la Verdad, se habrá destruido la
otra Bestia, la Ramera.
Por esto se dice: camina hacia su destrucción.
No está destruida totalmente, sino que va camino de
ello.
Porque no todos los que en ella están lo
entienden, y hay confusión por este acontecimiento entre
todos aquéllos que no ven esta verdad. Habrá lucha (la
liderada por “los diez reyes” de los versículos doce al
diecisiete). Y la otra Bestia, la “Ramera”
reaparecerá, de lo que se alegrarán los que no viven
en Dios:
4) Los habitantes de la tierra que no
están inscritos en el libro de la Vida, se maravillarán
al ver que la Bestia era y ya no es, pero que
reaparecerá.
Es esto a lo que se refiere cuando se dice que la
Bestia que surge del abismo “matará a los profetas
cuando hayan terminado de dar su testimonio”. Ella los
acallará en ese momento en que reaparezca.
Pero la reaparición
de la Ramera será por poco tiempo, pues los profetas se
levantarán de nuevo, impulsados por un “aliento del
cielo”. Se cumplirá la destrucción total de ella.
Los planes de Dios se cumplen. Se habrá hecho para
siempre la Luz en ella. Dios es grande y poderoso. Dios
ama y atrae a sus hijos con infinito Amor. Habrá gran
alegría en el cielo.
Y Dios que es
sumamente paciente y misericordioso, sigue
iluminándonos, y desvelando más signos del Apocalipsis
para que nos aseguremos de que viene realmente de Él,
cuanto Él aquí nos está haciendo ver.
Profecías Numéricas que Identifican a la
Ramera
Aquí es donde se requiere inteligencia,
tener sabiduría. Las siete cabezas son las siete colinas
sobre las que se asienta la mujer (Ap.17, 9).
Sabiduría
es vivir en la Verdad que Dios nos ha
dado, en la Verdad del Evangelio sellado con la sangre
preciosísima de Jesús. Sabiduría es diferenciar
lo que viene de Dios y lo que no viene Dios, la Verdad
de Dios y las verdades de los hombres (aún cuando éstas
sean muy bien intencionadas). Sabiduría es
preguntarnos a quién estamos siguiendo, es optar por
seguir a Cristo que es el único Camino de la salvación,
y a nadie más.
Las siete colinas sobre las que se
asienta la mujer,
aunque en el plano natural sean también las siete
colinas de Roma, simbolizan a los siete reyes que
se nombraron en el versículo tres: (las siete cabezas
y los diez cuernos que tenía la Bestia). Todo lo que
podamos percibir desde nuestros sentidos, lo ha puesto
Dios para que podamos conocer y acercarnos a la visión
espiritual preludio de una Vida nueva, de la gloria que
Dios nos tiene preparada. Las siete colinas,
los siete reyes, es lo que se explica a
continuación:
Son también siete reyes: cinco han caído,
Uno Es, y el otro no ha llegado aún. Y cuando llegue,
habrá de durar poco tiempo (Ap.17, 10).
De estos siete reyes se dice que:
Cinco han caído.
Ésta es la jerarquía eclesial que también simboliza las
estructuras y organizaciones hechas por los hombres en
las demás iglesias.* Y con este fin, señala a éstos:
1) Papas
2) Cardenales
3) Arzobispos
4) Obispos
5) Sacerdotes
6) Uno Es. Se refiere a Dios, que siempre
ha estado en medio de ella. El apóstol Juan vio “Uno
sentado en el Trono”.
(En la explicación del versículo once se verá más claro
esto).
7) Y el otro no ha llegado aún.
Quiere decir que cuando se haya hecho la Luz y haya
caído lo que ella había sido, la organización que
sostiene sus verdades, que se fue suscitando a través
del tiempo, se tratará de que alguien sirva de mediador,
como referencia para guiar el cambio. Pero cuando
llegue habrá de durar poco tiempo (Es lo que
ha dicho el Señor). Al hacerse la Luz desaparecen las
tinieblas. Y toma las riendas de su pueblo, de su
Iglesia, Cristo, el Único Pastor. Él reúne a la “Nueva
Jerusalén”.
Aunque además de estos cinco que han caído,
haya también diáconos, aquí no están nombrados entre los
que caen. Es el servicio que ha de continuar, ya que
está al servicio de la iglesia y no ejerce autoridad.
Porque “nadie ha de ser llamado Padre, ni Maestro, ni
Director nuestro, sino Dios, porque todos nosotros somos
hermanos”.
Esto se nos dice en los evangelios. Y es lo que Jesús
vuelve a decir cuando contemplando el templo predice que
llegaría un día en el que no quedará piedra sobre piedra
que no sea derribada.
Esto se refiere a que en su Iglesia ningún hombre
dominará ni estará ya sobre otro hombre, sino que aquél
que en verdad sea templo, será completamente libre, será
una piedra viva.
La Iglesia que Dios nos está reclamando es la Iglesia en
la que todos somos hermanos y nuestro Señor Jesucristo
el único Pastor,
el único sacerdote como se explica ampliamente varias
veces a través de la carta a los hebreos.
Él quiere que seamos uno en Él
como profetizó aquél sumo sacerdote cuando dijo que
Jesús había venido a reunir en uno, a todos los hijos de
Dios.
Todavía quedan más datos sobre la clave
de esta profecía numérica que se nos ha desvelado:
Y la Bestia, que era y ya no es, hace el
octavo, pero es uno de los siete; y camina hacia su
destrucción (Ap.17, 11).
8) ¿Por qué se dice que
hace el octavo pero es uno de los siete? Porque
el Uno Es, Cristo, no está dentro de esta escala
humana. Él está por encima de todo y de todos. Pero a
pesar de los errores que se han dado en ella, siempre
Dios ha estado ahí y ha derramado su inmensa Luz para
que muchos puedan ver la Verdad y salvarse. Por esto,
ésta que hace el octavo, es uno de los siete.
Después de aclarados estos signos, se distingue mejor
que sean siete los reyes que han caído:
1)
Papas
2)
Cardenales
3)
Arzobispos
4)
Obispos
5)
Sacerdotes
6)
El que no ha llegado aún,
y que habrá de durar poco tiempo (el mediador del
cambio).
7)
La Bestia que surge del abismo. La parte de ella que no
ve su caída como obra del Señor y querrá sostenerse.
Este es el tiempo que señala el
versículo ocho sobre la Bestia que era y ya no es
pero que reaparecerá. Es “la Bestia que surge del
abismo”. Por eso se dice aquí que camina hacia su
destrucción, porque no estará aún destruida sino que
una parte de ella lucha por perpetuarse. Al fin,
desaparecerán “sus verdades”. Y quedará la Iglesia de
Dios, el pueblo de Dios, como Él quiere.
Veremos que la destrucción de la
“Ramera” no será tan fácil. Muchos seguirán aferrados a
su pasado, y lucharán por resurgir a la Ramera
para que reaparezca, como se dijo en el versículo ocho.
Ahora se aclara que serán liderados por estos diez
reyes, los diez cuernos de esta visión de la otra
Bestia, que se explica a continuación.
Advertencia
Para poder comprender la misión profética de este libro, que es constructiva como todo lo que viene de Dios, ha de leerse completo.
Cualquier juicio de valor al interpretar sólo estos versículos, sería erróneo.
Este texto continúa en el libro